viernes, 20 de julio de 2018

Misterio en dos tiempos...

El hombre de tiza

J C Tudor


Ed Addams  es el protagonista principal de esta novela y está jugando con sus amigos en el verano de 1986 en un pueblo de Inglaterra. Una noche deciden ir a la feria que visita al pueblo todos los años y mientras están en plena diversión ocurrirá un tremendo accidente con la Ola Mecánica (una de las atracciones) donde casi muere una niña.

 El asustadizo Ed y  el profesor Halloran (el Hombre Pálido) serán los espectadores en primera fila. 


Un tremendo homicidio conmociona la tranquilidad del pueblo, y treinta años después el pasado vuelve cuando uno de los antiguos amigos reaparece intentando remover el caso.



"...Eddie Monster era mi apodo. me lo habian puesto porque mi apellido es Addams, igual que los de la tele..."

Esta narrada en dos tiempos, en la actual donde el profesor Addams vive con su inquilina en 2016 y en el verano de su infancia en 1986.
Nos encantó el ambiente ochentoso del verano, los chicos en bici, las ferias, la colina, las visitas al bosque, el grupo de amigos con el nuevo todo lo que nos conduce a los relatos de  Stephen King, pero luego la autora dará una hábil maniobra, nos descolocará y nos ofrecerá una trama llena de suspenso.

Las  amistades serán puestas a prueba, los remordimientos harán su presencia e irán saliendo a flote temas como el fanatismo religioso, el aborto, la hipocresía, los secretos, el abuso, el final de la infancia.

La historia posee giros, sorpresas y un fino humor., una historia personal narrada tratando de resolver un caso policíaco que marco su infancia.


"...Llego ante la verja del parque Old Meadows, mi territorio durante la adolescencia.Ha cambiado mucho desde entonces,como no podría ser de otra manera.
Curiosamente , la vieja zona de juegos todavía existe, aunque abandonada y descuidada la contemplo, durante un rato rememorando..."



"....un dibujo en una lapida , ya empezaba a desteñirse y desdibujarse a causa de la lluvia, pero  me llamo la atención porque estaba mal, fuera de lugar,aunque me resultaba familiar,
Un hombre de tiza blanca, con los hombros en alto, y una pequeña "o" por boca, como si gritara.."


"..el hombre del saco de mi infancia es cosa del pasado, ahora soy un adulto, es hora de que me enfrente al Hombre de Tiza..."

La autora, C.J. Tudor

 Genialmente relatada y muy descriptiva, esta novela sorprende por una ingente cantidad de reflexiones que a cada paso da el personaje principal. Un compendio de aforismos y sentencias que nos ponen en los mismos zapatos del protagonista, y de algún modo acentúan la necesidad del lector de identificarse con los personajes.



Los diferentes estilos narrativos, aniñado en una época y más maduro en la otra, también genera sensaciones encontradas, llevándonos a devorar la novela con un ritmo trepidante e inexorable hacia un desenlace sorprendente.
Esperamos que lo disfruten tanto como nosotras. 

Muchas gracias por leer, y hasta nuestro próximo encuentro!!!



jueves, 12 de julio de 2018

Detrás de escena (parte 2)

Hola amigas y amigos Búhos!!!
Continuamos hoy con esta segunda parte de nuestro pequeño y humilde repaso sobre la genialidad y artificios de las producciones cinematográficas que marcaron una época mucho antes de los actuales trucos digitales, que tienen sus méritos, sin duda, pero son menos románticos...

En principio deseamos agradecer los comentarios y la buena recepción que ha tenido el post anterior, y muy especialmente las sugerencias e info que nos han hecho llegar Francisca del blog detrasdelaestanteriailustrada.blogspot.com respecto a las escenografías del teatro español, y de Jimena Patiño unachicacinefila.blogspot.com sobre las coreografías de Busby Berkeley, y a María Rosa de mariarosag.blogspot.com por el comentario sobre el film Acorazado Potemkin.



Avanzando un poco en el tiempo y la temática, en los años cincuenta y sesenta varias productoras buscaron la veta de la fantasía y la ciencia ficción tan de moda durante la Guerra Fría. A las escenografías monumentales y exóticas se sumaban ahora los efectos especiales para recrear todo tipo de criaturas imposibles. 
Entre los artistas que marcaron nuestra infancia, se encuentra Ray Harryhausen, cuyas creaciones cobraban vida mediante el Stop Motion, técnica que ya vimos en King Kong de 1933. 
Pequeños modelos articulados se fotografiaban pacientemente de modo secuencial, es decir, por cada foto se modificaba la postura del modelo para que ejecutara un movimiento. 
Luego se unían los negativos y se agregaban a la cinta original para intercalarlas en las escenas con los actores reales. Genial ejemplo es Jasón y los Argonautas o los Siete viajes de Simbad.

Ray Harryhausen y su figura de la Gorgona

Del otro lado del Atlántico productoras británicas como los Estudios Hammer, luego Amicus, buscaban armar películas de gran impacto con poco presupuesto (no olvidemos que eran los años de la posguerra). Los trucos fotográficos y las escenografías pintadas con ángulos imposibles nos hacían creer en castillos monumentales y abismos imposibles.
 El británico Peter Cushing al borde de la frustración ante la huída del vampiro. En realidad el vacío está pintado a nivel del suelo...
 Pausa técnica durante el rodaje de "El pozo y el péndulo", que de la obra de Poe sólo tiene el título...
Igual de lograda, y más apegada a la historia original, "La caída de la casa Usher". Ambos filmes fueron protagonizados por el genial Vincent Price.


 Volviendo a Hollywood, las majestuosas producciones de Disney no podían quedar fuera de este dossier. Entre los 50 y 60, la productora norteamericana empeñó todos sus recursos para llevar a la pantalla un gran número de novelas de Julio Verne. Algunas de las más conocidas fueron "20000 leguas de viaje submarino" y "Viaje al centro de la Tierra", ambas protagonizadas por James Mason, y secundado por otros grandes de la época, como Kirk Douglas o Vincent Price y Charles Bronson en "Robur el conquistador"
Preparación del monstruoso pulpo de goma que apresará al "Nautilus"
 El majestuoso interior del submarino
 "Viaje al centro de la Tierra" original y versión colorizada. Nótense las rocas de papel arrugado...

Retrocedemos en el tiempo hasta los primeros años del cine mudo. "El Fantasma de la ópera", Novela escrita en 1910 por Gastón Leroux, fué llevada al cine en 1925 y protagonizada por Lon Chaney, quién era famoso por sus tortuosos maquillajes. Curiosamente, tiene el guión más apegado a la novela original. Bajo estas líneas, la escena del baile de la Muerte Roja, colorizado manualmente con pigmentos vegetales y de modo manual. Obsérvese la fastuosa escenografía que representa el escenario de la Opera de París...

 Debajo, la escenografía de la película de 2004, protagonizada por Gerard Buttler
Otra fantástica obra del séptimo arte. "El Acorazado Potemkin", todo un alegato de la situación opresiva y la revolución. Nos cuenta María Rosa que la escalera es en realidad muy pequeña, y por medio de un truco de fotomontaje y perspectiva se ve como si fuera interminable.


Nos vamos ahora al teatro, donde los trucos son aún más complicados, porque no hay foto ni cámara que te salve, y los escenarios son observados en vivo por el público.


Francisca, del blog Detrás de la estantería ilustrada ,nos envió su trabajo sobre la puesta en escena de Drácula, adaptación para teatro de 1942 protagonizado por el actor Enrique Rambal. Una compañia mermada por la crisis de la posguerra española pero revitalizada por este director y primer actor se atrevió a levar a escena este espectáculo de terror. Para quienes deseen leer el artículo completo, Francisca nos dejó el enlace en los comentarios de la primera parte.
 


Máquina para fabricar la niebla en el escenario. Gracias Fran por este maravilloso aporte!!!


 Finalmente, y merced al amable comentario de Jimena Patiño, los maravillosos escenarios y composiciones coreográficas de Busby "Buzz" Berkeley. 

Acá en Argentina, en los años setenta teníamos un programa de los sábados por la noche llamado "Hollywood en Castellano", cuya intro estaba justamente tomada de una de estas producciones musicales.

 Berkeley trabajó entre finales de los años veinte y comienzos de los setenta. Un carrerón. Muchas de las canciones que aparecen en el clip de abajo nos resultan conocidas de los antiguos dibujos animados, y levantaban el ánimo de la población durante la Gran Depresión.


Como curiosidad, les contamos que este director rechazó las cámaras alrededor del decorado, y utilizó sólo una, a la que dinamizó al punto de convertirla en participante del show. 

La cámara no sólo recorría la fila de bailarinas sino que desde un plano cenital las observaba en una complicada composición artística.



Esperamos les haya gustado. Muchas gracias por leer y hasta nuestro próximo encuentro!!!!

viernes, 6 de julio de 2018

Detrás de escena (Parte 1)...



Detrás de Escena...

Mientras el frío viento invernal azota las ventanas de la Morada, estos búhos se han tomado un ligero recreo literario para hacer un repaso de otra de sus grandes pasiones: el encanto del cine clásico.
Sin embargo, no nos ocuparemos hoy de la temática o argumento de las grandes producciones, sino que nos centraremos en uno de los aspectos más ignotos y admirables que hicieron la historia del cine, y que es la escenografía.



Bela Lugosi como Drácula, 1931.

Majestuosos decorados, ora faraónicos, ora simples claroscuros fotográficos, resultan en entornos mágicos y maravillosos para dar un marco específico a cada película.
Sin duda, desde los famosos decorados de cartón piedra de Carl Laemmle para sus pelis de la Universal, hasta las apoteósicas estructuras de Dino de Laurentis, todo un ejército de arquitectos, diseñadores, tramoyistas y ayudantes, se ocupaban en todos los oficios para crear o  recrear los más diversos universos y entornos que daban carácter a una historia.

Por supuesto que nuestras favoritas son aquellas que tienen un antecedente literario, como era común entre los primeros dos tercios del siglo XX, y aún cuando resultaban una inevitable versión reducida de la novela original, han resultado en maravillosas obras del arte audiovisual que ganaron su propio espacio en la historia cultural de la humanidad.
A continuación, veremos algunos (poquísimos) ejemplos del "Detrás de cámara" de nuestras favoritas.
En Drácula, de 1931, la majestuosa escalera, que se pierde en las sombras, intenta transmitir la sensación de dos planos separados, el terrenal y el sobrenatural. Es mediante esta escalera que se introduce el protagonista de la historia a modo de presentación.
Bela Lugosi, Carl Laemmle y los escenógrafos que 
construyeron el decorado, durante una pausa del rodaje

La Novia de Frankenstein

Otro clásico, en este caso de 1934, hace gala de un decorado barroco que acentúa una atmósfera inquietante
Boris Karloff, durante el rodaje de 1934

Otra inquietante escalera en El Castillo de Dragonwick, 1940.
Si bien Mary Shelley no describe en ningún momento el método de Víctor Frankenstein para revivir cuerpos inanimados, la película de James Whale nos muestra un completísimo laboratorio - taller lleno de aparatosas maquinarias. Esta escenografía colosal fué reutilizada en parte para la comedia de Mel Brooks "El Joven Frankenstein" y luego desmontado y desechado.
Bosque y laboratorio de Frankenstein,  1931.
Tarzán, 1932.
Para salirnos un poco del terror, damos paso a los seriales de aventuras de Tarzán, de 1932. Aunque podemos ver varios cortes documentales filmados en el Äfrica, en realidad toda la producción fílmica se hizo en Holliwood, con los decorados a cargo de Cedric Gibbons, quien fué pionero del diseño escenográfico a gran escala.
Johnny Weissmuller y Maureen O'Sullivan nunca estuvieron en Africa...
Tarzán y Jane pasean en un elefante amaestrado, y por el tamaño de las orejas, vemos que ni siquiera es africano, sino originario de la India...

"Lo que el Viento se Llevó", 1939

Otra magnífica novela llevada al cine. Exteriores naturales, y  escenografías fastuosas para una obra maravillosa. 

Para representar el Gran Incendio de Atlanta, se quemaron realmente, y de forma controlada, antiguos escenarios de la MGM. De hecho, uno es la muralla de King Kong, de 1933.
 Vivien Leigh repasando el libreto. En el ángulo superior izquierdo, el árbol de la escena final.
Preparando la escena del baile. Al fondo, la famosa estancia Tara.

El Increíble Hombre Menguante, 1957

Algo de Ciencia Ficción, un poco más cercana en el tiempo, tenemos "El Hombre Menguante" de 1957 y basada en un relato de Richard Matheson. Como una especie de protesta encubierta contra los probables efectos nocivos de las explosiones nucleares realizadas en el atolón de Bikini, el protagonista sufre mil vicisitudes al empequeñecerse de un modo inexorable y desesperante. 

Una trabajada escenografía que debía repetirse constantemente y cada vez más grande para mostrar el deterioro constante en el tamaño del personaje. Un tremendo logro fueron las escenas del escape del gato o el combate contra la araña.

Que te come el gato!!!
Grant Williams en las fotos promocionales
Partes de la escenografía transportadas por operarios al set de filmación
Recibiendo las últimas instrucciones antes de la escena
Filmación de la escena de la rejilla. El protagonista se sujeta  a un providencial lápiz para no ser arrastrado al desagüe

King Kong, 1933
Recreación escenográfica de la terraza del Empire State para la película King Kong, de 1933. La escena fue superpuesta al fondo pre-filmado de la ciudad con la escuadrilla sobrevolando el área.
El título original era Kong, la Octava maravilla, pero fueron los publicistas quienes añadieron "King".
La muralla que vimos quemarse en "Lo que el Viento se llevó"
El gigantesco gorila estaba armado con pieles de conejo sobre un esqueleto metálico relleno de algodón. Los movimientos se lograron por Stop Motion. Muy avanzado para la época...

Esta historia continuará...

Muchas Gracias por leer y hasta nuestro próximo encuentro!!!