Para éstas navidades les trajimos una reseña de una autora independiente que gentilmente se acercó a la Morada, una novela donde se aúna el café y los libros, ya de por sí ésto despertó nuestras ansias cafetinas y nuestra pasión lectora, y dijimos: ¡Ahí vamos!
"El Café llevaba abierto dos décadas. Era un lugar emblemático, famoso en la zona, y buscado por muchos, aunque no siempre encontrado.(...) casi siempre a rebosar, casi siempre lleno, cargado de vida, oliendo a café de pota recién hecho, traspasando ese aroma a las calles, como dejando un rastro para que alguien que se había perdido lo encontrase con facilidad. Era un lugar de encuentro, de evasión; pero también de cultura, de personas que amaban la vida, o que querían aprender a amarla; donde se congregaban para escapar de todo lo horrible que había en el exterior, para hundirse durante horas, tardes enteras, en una de las mesas de madera, junto al fuego, siempre encendido en cualquier época del año; leyendo una buena novela, distribuidas por estanterías en cualquier parte, y a disposición plena de los clientes. "
Sinopsis: “El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa en el que las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y la barra de flores vivas.
Después de dos décadas la anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Lashoras pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado.
Pero todavía no.
Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resultas a terminarse.”
Olivia es una anciana fría que cree no tener nada por qué vivir, refugiada en ese pueblo desde hace más de 20 años nadie parece conocerla, y así le gusta, sumergida en el dolor de una pérdida años atrás.Dorotea tiene 20 años y escapa de una vida de maltratos físicos, una joven que se cree a si misma una inútil pronto se ve envuelta en Fontiña y su café, donde comenzará a trabajar al servicio de Olivia, y encontrará otra forma de ver la vida.
" -Necesito ayuda.- Dijo simplemente, con un hilo de voz.
-Todos necesitamos ayuda.
-Me han dicho que usted a lo mejor también necesitaba ayuda."
La historia transcurre en ese café precioso y lleno de libros, y poco a poco se nos va demostrando las letras de Olivia y sus sentimientos ocultos y contradictorios, además de su pasado y aquel fuerte lazo que la ataba a Laura.

Nos encariñamos muchísimo con la gente del pueblo, Manuel mi favorito con sus bollitos de nata, la pareja que la acoge a Dorotea, la florista, todos buenas personas que influenciaron a que ambas mujeres se ayuden mutuamente, y que el café siguiera existiendo.
Es un libro corto, 150 páginas, muy ameno y acogedor, tiene una hermosa ambientación y un gran despliegue de emoción en sus letras.
Todos podemos sentirnos identificados con algunas partes, y los diálogos si bien son cortos son muy profundos.
Es una novela visceral, emotiva y muy recomendada
Les dejamos una pequeña entrevista a su autora Miriam Beizana Vigo, una persona muy cálida y amable.
1. El escenario de nuestra novela es un lugar totalmente acogedor, casi como si se tratara de una extensión del corazón oculto de la fría Olivia, por eso queríamos preguntarte cómo lo decidiste, ¿Por qué un Café? ¿Existe realmente o es todo ficticio?Durante una parte importante de mi vida encontré refugio en un Café de mi localidad. Entonces me dediqué a visitar diferentes de estos lugares donde, de alguna manera, me era imposible quedarme sola con mis demoledores pensamientos. Allí conocí historias de todo tipo, personas muy diferentes y maravillosas. Me parecen lugares entrañables, llenos de magia.
Para Olivia, como para mí, abrir un Café era imprescindible. Su nuevo hogar en Galicia, Fontiña, carecía de un lugar cálido donde refugiarse del frío entre los vecinos. Al instalar allí un sitio acogedor dónde siempre hay café recién hecho, bollitos rellenos de crema, flores frescas en la barra y estanterías repletas de libros, fue como hacer latir un nuevo corazón.Decir que el Café de Olivia no existe sería mentir. Bebe de trocitos de diferentes cafeterías en las que escribí gran parte de la obra, de la esencia de los sucesos que esconden sus paredes, de la chimenea encendida y de la enriquecedora conversación que tiene lugar con amigos entorno a una mesa de madera.
2. En la introducción nos comentas un poco que expresaste tus propios sentimientos en la obra, ¿podrías identificarte con algunos personajes en especial? ¿todos son aspectos de tu propia vida? ¿o es que te basaste en alguien más para crearlos?
Me identifico con todos y cada uno, de lo contrario no podría haberla escrito. Mi gran defecto es tener que desnudarme para escribir, no soy una escritora capaz de desprenderme de mis letras. Eso crea un vínculo de unión inquebrantable con los personajes, en especial con Olivia y Dorotea, tan diferentes y tan similares entre sí.
Pero el que compartamos gran parte de los sentimientos que yo haya vivido en mis carnes esos sucesos terribles a los que tienen que enfrentarse. Eso forma parte de un ejercicio de interiorización del dolor, de la esperanza y de la vida en sí.
Sin embargo, puedo recalcar que la mayor fuente de inspiración para crear a Olivia Ochoa (aunque no me gusta referirme a los personajes como una creación, pues son ellos los que me crean a mí) fue, sin lugar a dudas, la figura de mi abuela. La madurez, el tesón, cierta frialdad, un pasado plagado de escollos pero una mirada siempre elevada hacia el frente como si ya no existiera el miedo… Siempre he querido ser un poco como ella.
3. En el final de la novela nos dejas un hermoso mensaje de nunca dejar de aprender y mejorar, ¿Lo llevas acabo en tu vida personal?
Muchas gracias. Pretendo hacerlo, sí. De hecho, la literatura no deja de ser un aprendizaje personal diario, una filosofía de vida. En Todas las horas mueren me he liberado de muchas espinas que tenía clavadas, y creo que eso puede ayudar a los lectores a hacer lo mismo. Quería mostrar que en lo horrible y en la despedida puede encontrarse lo más hermoso y trascendental del ser humano. Es ese paso del tiempo, la muerte, lo que otorga sentido a todo lo que hacemos. Vivimos atormentados por la finitud de nuestro presente y eso, en ocasiones, nos impide ver la hermosura que hay por doquier.4. En la Novela “Todas las Horas Mueren” Olivia es la escritora de una hermosa novela llamada “Marafariña”, que es otra obra tuya, una historia dentro de otra historia ¿Podrías hablarnos un poco de ésta otra novela para quienes no pudimos leerla de momento? ¿Cómo surgió el lazo entre ambas historias?
Marafariña es una novela de ficción autobiográfica, por lo que el contenido personal que se puede encontrar en ella es mucho más intenso. La historia se centra en una joven sometida a unas creencias religiosas muy restrictivas por parte de sus padres, que verá como su estipulado camino se va plagando de nuevas sendas que, decide, atreverse a emprender. Enfoca temas tan transcendentales para mí como la fe, la homosexualidad, el despertar personal, la familia y la amistad.
Mi unión con esta obra, me llevó a escribir Todas las horas mueren, que me sirvió de catarsis en los descansos creativos que solía tomarme. De hecho, como guiño, tal y como se supone que Olivia Ochoa es la autora de Marafariña, es uno de los personajes de ésta al que se le atribuye la autoría de la obra del Café de Fontiña.
Les dejamos su página web Aquí para quienes deseen saber más de ella.
Booktrailer:
¡Muchas Gracias por leer!












































