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sábado, 22 de abril de 2017

Reseña y Entrevista: Odas y Poemas de Dragones y Princesas










            -¿Por qué poesía?
-Porque me gusta.
-¿por qué medieval?
-Porque me encanta.
-¿Por qué fantasía?
-Porque es mi mundo.







Odas y poemas de Dragones y Princesas es un libro ágil,rápido y fresco, que nos transporta a esa época de espadas y bardos que a mi, en lo particular, me encanta.



Podría dividir al pequeño libro en 3 partes, la primera es una sucesión de poemas con continuación que nos narran una batalla de comienzo a fin. Me hubiera gustado que se marque más a nivel edición cuando es que el poema tiene otro que se conecta a la historia y cuando no, ya que luego buscaba relaciones y no las encontré.

La segunda parte es toda una presentación de personajes, mi parte favorita. Son Odas a la porquera, al buhonero y etc. Me gustó por su originalidad en la elección de personajes.

Los últimos son poemas más íntimos del autor, dedicados a alguien especial. Me hubiera gustado que sea visible la ambientación medieval para conectarlos con el resto del libro, pero igualmente son hermosos.



" A orines huele la puerta de entrada
a humo acre la estrecha calleja
la tabernera sucia y desenfadada
cocina su guiso de papa y molleja
(...) 
Las mesas no han visto jabón en dos siglos

una patina de grasa protege el tablero la mugre que arrastran cientos de mendigos 


se esparce en el fuego junto al caldero"



(Un error histórico que se perdona)

Los dejamos con una entrevista que le hicimos al autor Iñaki Alonso Lamadrid, quien amablemente nos ofreció su libro y contestó las preguntas con gentileza.


¿Cuándo y qué fue lo que despertó en vos ese interés en la Edad Media?

Ya desde adolescente me gustaban las películas de temática medieval de fantasía, como El Señor de los Anillos, y más adelante me aventuré con los libros. Me gustó el género y seguí buscando sagas como La Espada de la Verdad, Geralt de Rivia, El Nombre del Viento, Eragon, etc. Pero también novelas de temática medieval, sin ser de fantasía, como Los Pilares de la Tierra y Un Mundo sin Fin.

Notamos claras influencias de literatura fantástica y medieval, podríamos citar (decinos si estamos equivocadas) el Nombre del Viento y Game of Thrones, especialmente en tu poema “Leyenda” y “La Balada de Tiriel”. ¿Qué libros crees que son necesarios para cualquier joven escritor que quiera adentrarse en el género?

Efectivamente hay mucha influencia de esos libros que has citado, y muchos otros. Algunos de los libros que recomiendo para adentrarse en este mundo son El Nombre del Viento, por lo apasionante de su historia y lo bien escrito que está. El Señor de los Anillos, porque es un gran clásico, Juego de Tronos es muy rico en detalles e intrigas, y la saga de Eragon también es sencilla de seguir la trama pero engancha desde el principio.

   



Hay dos partes del libro claramente diferenciadas, una narra toda una situación en donde los poemas tienen continuidad, y otra nos presenta a personajes que usualmente no tenemos en cuenta cuando pensamos en caballeros y princesas, ¿Pensas en hacer una continuación, nos atrevemos a proponer, utilizando a los personajes como partícipes de alguna aventura? Nos alegraría mucho saber que sí. 

Si tengo intención de continuar con la poesía en esta línea, ya tengo algo de trabajo adelantado, pero ahora mismo estoy terminando mi próximo libro, que esta vez será en prosa, una serie de relatos cortos que narran un conjunto de hechos sucedidos es un mundo de ficción medieval.

Vemos que la revisión del libro la hizo Ivan Lamadrid Alonso, suponemos que es algo tuyo, ¿Es un trabajo familiar? ¿Encontraste apoyo en ellos para la gran aventura de la autopublicación? ¿Quién es ese enigmático personaje a quien le dedicas los últimos poemas? 

Iván es mi hermano, le pedí que revisara la obra leyendo despacio para buscar fallos, y porque es muy crítico, con la confianza que tiene como hermano, si algo no le gusta me lo va a decir sin miramientos. Pero él no escribe, solo revisar mis textos.
Y el misterioso personaje a quien dedico las últimas poesías es mi novia, ella las inspiró, por eso se las dedico.


Si tuvieras la posibilidad de meterte dentro de tu libro o de viajar -porqué no- en el tiempo, ¿Qué personaje serías? 

Me atrevo a decir, casi sin pensarlo mucho, que un guerrero elfo, hábil, sabio, longevo...

Nos pica la curiosidad por saber un poco más sobre la broma que nos cuentas en la introducción por la que surge el libro, contanos un poco de ella...


Pues simplemente estaba un día viendo un vídeo en Youtube de un conocido mío que estaba escalando en hielo, y de fondo había compuesto un poema de cachondeo explicando lo que hacía, y en un tono muy medieval. Me dio la risa, lo compartí con mi hermano y pensé que yo podría hacer algo parecido. Empecé a escribir y me gustó el resultado, así que me lo tomé más en serio. Esa es la historia.

Ahondemos más en lo personal, sabemos que Odas y Poemas de Dragones y Princesas” es tu primer libro, si pudieras darte un consejo a tu yo de antes de publicar, o a aquellos que escriben en secreto sin contemplar la posibilidad de dar a conocer sus escritos,¿Qué les dirías?

Pues que mucho ánimo, mucha ilusión y que tengan una cosa en mente: publicar un libro es fácil, lo difícil es publicar libros buenos, y por supuesto, venderlos. Así que por una parte, escribir mucho, y descartar lo que no sea lo mejor, para que tus textos sean de calidad. Por otra parte, hay que ponerse al día con el marketing digital y las redes sociales para difundir tus libros.



¡Muchas gracias por leer!






martes, 20 de septiembre de 2016

El Herbario de Emily Dickinson

Ventana de la casa Dickinson




Leyendo el hermoso libro de Cristina Bajo "Alguien llama a la ventana" y del que pronto habrá una reseña,las hermosas palabras en las que nos sumerge al mundo de Emily Dickinson nos provocó investigar un poco más en la vida privada de la poetisa, en especial en su gusto por la botánica y sabiduría sobre las flores silvestres que plasma en su jardín, fuente de inspiración para muchos de sus poemas...







En mi flor me he escondido...

En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho me llevases, 
sin sospecharlo tú también allí estuviera...
Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido
para que, al deslizarme de tu vaso,
tú, sin saberlo, sientas
casi la soledad que te he dejado.







Famoso es el inmenso jardín y las plantas que cuidaba, que junto a su habitación eran los únicos refugios en donde su alma agorafóbica podía esconderse, lo que no sabíamos era que de él había un cuidado herbario hecho por una joven Emily de 14 años, impuesto por la moda de todas las señoritas de esa edad en la época, quienes se intercambiaban flores y ramitas para completar los libros primaverales.






En nuestros días,el Herbario original de Emily esta celosamente guardado en la Universidad de Harvard, EEUU, quienes apiadandose de los lectores lo digitalizaron y ahora todos podemos disfrutar, e incluso hay muchas replicas impresas que lamentablemente no llegan a nuestros países.













Presentimiento

Presentimiento es esa larga sombra
que poco a poco avanza sobre el césped
cuando el sol sus imperios abandona...

Presentimiento es el susurro tenue
que corre entre la hierba temerosa
para decirle que la noche viene.








Acá adjuntamos algunas páginas del Herbario, y para verlo completo pueden ingresar a la digitalización de Harvard Aquí















miércoles, 25 de noviembre de 2015

La marioneta de trapo





Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en  definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.


Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la  luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mio, si yo tuviera un trozo de  vida...

No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar.
A los viejos les  enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima  de la montaña, sin  saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

-Johnny Welch

Vivir...







"Vives..

Si soñando puedes descubrir caminos

Si Sientes que el porqué de la vida esta en lo que amamos

Si has descubierto que para flotar es necesario sumergirse

Si no solo observas el paso de la vida, sino que viajas en ella."


-Jose Narosky

jueves, 12 de noviembre de 2015

Mimo para el Alma


Una pequeña poesía que rescatamos en la tarde de lluvia 




Esos tristes trapos viejos,

que entre zurcido y remiendo

sin hacer mayor estruendo,



a veces, llegan de lejos.



Dulces recuerdos zurcidos

con agujita de luna,

y con nanitas de cuna

de aquellos tiempos perdidos.



En vieja colchita rota

se van prendiendo ternuras,

algunas penas muy duras,

y una que otra hermosa nota.



Tejida con mil retazos,

con blanda lana de vida,

y llanto de despedida,

para abrigar los abrazos.
 


Cómo ignorar un abrazo

de trapos viejos tejido,

pues no está hecho de olvido

sino de soles de ocaso.



Abracitos de trapos viejos

mulliditos y adorables,

siguen tibios y entrañables,

aunque vengan de muy lejos.



Que no te falte mi abrazo

de trapo viejo zurcido,

si es un tibio y dulce nido,

que te ofrezco entre mis brazos.


Autora: Zandra Montanez Carreño


Popurrí de un Baúl Nostalgioso


Una tarde lluviosa revisando el baúl de los recuerdos, nos encontramos con un retazo de papel escrito, lleno de esquicios para un programa radial del que era partícipe en la ciudad hace años: "La Chinche", un sitio poco común cargado de relatos y trueques. 
       Perdidas todas las grabaciones en el tiempo, paso a dejar aquel papel evocador plasmado en esta entrada, para quien quiera disfrutarlo.

No te enamores del amor:
Enamórate de alguien que te ame, que te espere, que te comprenda aún en la locura; de alguien que te ayude, que te guíe, que sea tu apoyo, tu esperanza, tu todo.
Enamórate de alguien que no te traicione, que sea fiel, que sueñe contigo, que sólo piense en ti, en tu rostro, en tu delicadeza, en tu espíritu y no en tu cuerpo ni en tus bienes.
Enamórate de alguien que te espere hasta el final, de alguien que sea lo que tú no elijas, lo que no esperes.
Enamórate de alguien que sufra contigo, que ría junto a ti, que seque tus lágrimas, que te abrigue cuando sea necesario, que se alegre con tus alegrías y que te dé fuerzas después de un fracaso.
Enamórate de alguien que vuelva a ti después de las peleas, después del desencuentro, de alguien que camine junto a ti, que sea un buen compañero, que respete tus fantasías, tus ilusiones.
Enamórate de alguien que te ame. No te enamores del amor, enamórate de alguien que este enamorado de ti.




Poema del regreso
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable
y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.
Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto... ¡porque estaba contigo!


Corazón de cebolla
Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.
Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.
Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón, porque también las cebollas tienen su propio corazón, una piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquella un lapislázuli, la de más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!
Pero, por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.
Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:
- "¿Por qué no eres como eres por dentro?"
Y ellas le iban respondiendo:
- "Me obligaron a ser así... me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada."
Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.




El Amor y la Locura
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos de los hombres.
Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por 3ª vez,
la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
— ¿Jugamos al escondite?
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y...
La CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:
—¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?
— Es un juego — explicó la LOCURA —, un juego en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA.
La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar:
La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para que? si al final siempre la hallaban.
La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (pero al final, lo que la molestaba era que la idea no fuese de ella) y...
La COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
— Uno, dos, tres... — Comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejo caer tras la primera piedra que encontró en el camino.
La FÉ subió al cielo.
La ENVIDIA se escondió tras la sombras del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo consiguió subir a la copa del árbol más alto.
La GENEROSIDAD casi no consiguió esconderse, cada sitio que hallaba le parecía apropiado para alguno de sus amigos:
...que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA;
...que si la sombra de un árbol, perfecta para la TIMIDEZ;
...que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD;
... que si una ráfaga de viento, magnífica para la LIBERTAD.
Así termino por ocultarse en un rayo de sol.
El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo..., pero, eso sí, solo para él.
La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (bueno es mentira), en realidad se escondió detrás del arco iris, y...
La PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.
El OLVIDO.... se me olvido donde se escondió..., pero eso no es importante.
Cuando la LOCURA contaba 999.999,
El AMOR no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado; hasta que diviso un rosal enternecido y decidió esconderse entre sus flores.
— Un millón — contó la LOCURA y empezó a buscar.
La primera que encontró fue a la PEREZA solo a tres pasos de una piedra.
Después descubrió a la FE, la escuchó discutir con Dios en el cielo sobre teología.
A la PASIÓN y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró a la ENVIDIA, y claro, pudo deducir enseguida donde estaba el TRIUNFO.
El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo.
El solo salió disparado de su escondite que resultó ser un nido de avispas.
La LOCURA de tanto caminar tuvo sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA.
Con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró subida sobre una valla sin decidir aún sobre a que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos:
El TALENTO entre la hierba fresca,
la ANGUSTIA en una oscura cueva,
la MENTIRA detrás del arco iris... y
hasta el OLVIDO....al que se le había olvidado que estaba jugando al escondite,...
Pero solo el AMOR no aparecía por ningún lado.
La LOCURA busco detrás de cada piedra, de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, y en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal con sus rosas...., tomó un palo y empezó a mover sus ramas, cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó.
Las espinas habían herido los ojos del AMOR;
La LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces; desde aquella primera vez que se jugó al escondite en la tierra:
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.


La resurrección de la rosa


Amiga Pasajera: voy a contarle un cuento. Un hombre tenía una rosa; era una rosa que le había brotado del corazón. ¡Imagínese usted si la vería como un tesoro, si la cuidaría con afecto, si sería para él adorable y valiosa la tierna y querida flor! ¡Prodigios de Dios! La rosa era también un pájaro; parlaba dulcemente, y, en veces, su perfume era tan inefable y conmovedor como si fuera la emanación mágica y dulce de una estrella que tuviera aroma.
Un día, el ángel Azrael pasó por la casa del hombre feliz, y fijó sus pupilas en la flor. La pobrecita tembló, y comenzó a padecer y a estar triste, porque el ángel Azrael es el pálido e implacable mensajero de la muerte. La flor desfalleciente, ya casi sin aliento y sin vida, llenó de angustia al que en ella miraba su dicha. El hombre se volvió hacia el buen Dios, y le dijo:
–Señor: ¿Para qué me quieres quitar la flor que nos diste?
Y brilló en sus ojos una lágrima.
Conmovióse el bondadoso Padre, por virtud de la lágrima paternal, y dijo estas palabras:
–Azrael, deja vivir esa rosa. Toma, si quieres, cualquiera de las de mi jardín azul.
La rosa recobró el encanto de la vida. Y ese día, un astrónomo vio, desde su observatorio, que se apagaba una estrella en el cielo.



Una joya única
Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.
Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader, diciéndole:
- "Buen amigo, ¡salud!... pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?"
- "¡Ay!", respondió el árabe con tristeza. "Estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas."
- "¡Bah!", respondió el inglés. "La pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti, que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla."
- "¡¿Reponerla?!... ¡¿Reponerla?!", exclamó el árabe. "Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida."
- "¿Qué joya es, pues?", preguntó el viajero.
- "Era una joya, como no volverá a hacerse otra. Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.
Adornábanla veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños. Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás."
- "A fe mía", dijo el inglés, "tu joya debía ser preciosa. Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?"

- "La joya perdida", volviendo a quedar pensativo, "era un día, y un día que se pierde... no vuelve a encontrarse."