Una carta perdida durante muchos años llega por correo y
Edie Burchill se encuentra viajando a Milderhurst Castle, una mansión inglesa
en la que viven las hermanas solteras Blythe y en la que se alojó su madre
durante la Segunda Guerra Mundial, cuando era una niña de trece años. Las
hermanas Blythe mayores son gemelas y se han pasado gran parte de su vida
cuidando de su hermana pequeña, Juniper, que no volvió a ser la misma desde que
su prometido la abandonó en 1941. En el interior del ruinoso castillo, Edie
comienza a desenmarañar el pasado de su madre. Pero las piedras de Milderhurst esconden
otros secretos, y Edie está a punto de descubrir más de lo que esperaba. La
verdad de lo que ocurrió en las horas distantes del pasado lleva mucho tiempo a
la espera de que alguien la descubra. Morton una vez más cautiva a los lectores
con una historia muy atmosférica que cuenta con unos personajes inolvidables
acuciados por el amor y las circunstancias y obsesionados por los recuerdos.
Una carta perdida llega a casa luego de muchos años, y
Eddie, una joven editora que siempre se ha sentido apartada de su familia por
su amor a la lectura, viaja a la antigua mansión inglesa del remitente, cuyos
habitantes habían sido una estrafalaria familia de escritores y que aun vivían
dos hermanas solteronas que cuidaban del lugar, casi caído en ruinas por la
falta de dinero, y de su hermana menor, enferma de locura por la misteriosa
muerte de un amor del pasado.
La protagonista siente una conexión instantánea con el
lugar, ya que el padre de las hermanas era escritor del clásico “Hombre de
Barro”, libro que la había sumergido en la lectura por primera vez y que luego
nosotras deseábamos que fuese real o un libro aparte, debido a su ambiente
oscuro y precioso. Aquel relato escondía un gran secreto, por lo que armada por
el que fue el diario de su madre de niña, va a investigar la vida del escritor
y la supuesta inspiración de la que nace el relato.
Ya de entrada conquista el saber de una carta extraviada que
se encuentra en un oscuro desván ¡¿qué más?! Cartas, correo, desvanes, pasado…
gloria y decadencia de las hermanas con secretos, sentires y un polvillo
antiguo que parece desprenderse de sus ropas.
Adoré todo: la mansión, la historia de vidas entremezcladas,
la unión compacta y férrea que hicieron en torno a esa otra hermana menor.
Nos encontramos con personajes de gran carácter, con
Juniper, una joven misteriosa y evocada como casi etérea, capaz de pasar días en
soledad para acallar su inspiración artística; las hermanas Blythe, tan
opuestas entre sí y Raymond, el escritor
que se cegaba por una profunda rabia y enfermedad y que tenía la habilidad de
escribir como los dioses.
Absolutamente delicioso, no daban ganas de apagar la luz y
dejarla para ir a la cama, y si era necesario hacerlo sus personajes seguían danzando
en mi mente con un lento tono de violines y valses, te da la impresión de estar
ahí y que los personajes se desvanecieran en el aire, dejándote sola y
queriendo saber más.
Lamentablemente es un único tomo que nos deja sedientos,
satisfechos y enamorados de Kate Morton
Uno de los únicos puntos en contra del libro es la portada de la edición en español, a la que no le encuentro mucho sentido, podría ser una foto de Meredith, pero la verdad es que queda muy por detrás de las exquisitas otras versiones.
No pudimos dejar de compartirles éste asombroso BookTrailer del libro, y los dejamos con un fragmento de El Hombre de Barro, para que se enganchen con la historia
Shhh! ¿Puedes oirlo?
Los árboles pueden. Son los primeros en saber que se acerca.
¡Escucha! Los árboles del bosque profundo y oscuro se estremecen, agitan sus
hojas como envoltorios de papel de plata gastada. El viento artero,
serpenteando por su copas, susurra que pronto dará comienzo.
Los árboles lo saben. Son antiguos y ya han visto de todo.
No hay luna.
No hay luna cuando aparece el Hombre de Barro. La noche se
ha puesto un par de finos guantes de piel; ha tendido sobre la tierra una
sábana oscura: un ardid, un disfraz, un hechizo para que bajo su manto todo
caiga en un dulce sueño.
Oscuridad, pero no solo eso, en todo hay matices,
tonalidades, texturas. Mira: la lanosidad de los árboles acurrucados, la
acolchada extensión de los campos, la tersura del foso de melaza. Y sin embargo...
A menos que seas muy desafortunado, no habrás notado que algo se movía donde
nada debía moverse. En verdad, eres afortunado. Ninguna persona que haya visto
surgir al Hombre de Barro vive para contarlo.
Allí, ¿Lo ves? El foso oscuro y brillante, el foso embarrado
ya no está inmóvil. A lo lejos ha aparecido una súbita burbuja, un temblor de
pequeñas ondas, un leve indicio.
¡Has desviado la mirada! Y te has comportado sabiamente.
Tales visiones no son para personas como tú. Dirigiremos nuestra atención hacia
el castillo, algo se agita también por allí.
En lo alto de la torre.
Pon atención y lo verás.
Una muchacha aparta la colcha.
Puntuación:
De esta autora solo he leído El jardín olvidado pero tengo muchas ganas de leer mas de ella :) Espero leer este pronto
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